Personal del sector salud salió a las calles de Xalapa para exigir atención a sus demandas laborales y denunciar las condiciones que enfrentan.
Durante la movilización, los trabajadores dieron a conocer un pronunciamiento en el que fijaron su postura y exigieron respuestas a las autoridades.
Este es el posicionamiento íntegro: 
Estamos aquí el día de hoy, porque nos duele la incertidumbre y el estado de indefensión de los pacientes y sus familias, porque el deterioro del Sistema de Salud es lamentable, porque las últimas políticas de salud pública han fallado, porque hay recortes presupuestales, porque en los Centros de Salud, en los Hospitales y principalmente en las Unidades de Alta Especialidad faltan medicamentos, desde los básicos hasta los de especialidad como los oncológicos, porque no se abastece tampoco el material de curación necesario para programar cirugías y atender urgencias médicas.
De manera paralela a lo anterior, hay déficit de personal especializado en el Sector Salud, porque no se cuenta con las herramientas necesarias, los reclamos diarios de los usuarios resultan desgastantes y las condiciones de retiro nos van dejando en desventaja y vulnerabilidad en la última etapa de nuestra vida. Todo lo anterior es producto de políticas de salud gubernamentales, que al final desencadenan la pérdida de vidas de seres humanos.
Nos dicen que asistir a esta Plaza Pública, es política. Y efectivamente, LA SALUD ES POLÍTICA, porque es un bien común. Exigir insumos, no es un interés personal, es un interés colectivo, es representar a nuestros pacientes pues están indefensos y son vulnerables. POLITICA, no es sinónimo de partido, ni de manipulación de ninguna índole, simplemente es la búsqueda del bien para TODOS. Las políticas de salud pública son decisiones colectivas para proteger a la sociedad. No son el favor de ningún gobierno, son un derecho constitucional que está plasmado en el Artículo 4o. de nuestra Carta Magna.
Callar ante la carencia sería una decisión política, y a la vez complicidad. Mantenernos indiferentes ante tan graves problemas, hoy no es una opción para nosotros y hoy no lo elegimos.
Marchamos como un deber cívico, porque cuidar la salud es cuidar de la gente, las marchas nos unen, nos dan identidad, sentido de pertenencia y nos conforman en un bloque ciudadano. Nos permiten apropiarnos por momentos de la narrativa nacional y visibilizar los problemas ante la sociedad y el gobierno.
En la historia del Sector Salud de Veracruz, no hemos tenido hasta ahora, otros personajes como el Dr. Miguel Dorantes Mesa, que construyó la plataforma de lo que hoy es la infraestructura existente, a través de años de trabajo, esfuerzo y empatía, como la Dra. Edith Rodríguez Romero que descentralizó los Servicios de Salud de Veracruz, creó la estructura público en el Estado y nos dio identidad institucional, como el Dr. Mauro Loyo Varela que gestionó la construcción de 25 hospitales durante un sexenio y consolidó la cobertura universal con 500 centros de salud en territorio veracruzano y así podríamos mencionar a otros personajes.
En cuanto a estrategias de salud, jamás ha existido una política pública más justa y eficiente para los ciudadanos, que la del Seguro Popular con su Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos, de más de 138 mil millones de pesos como reserva, que ofrecía tranquilidad a los pacientes y especialmente a las madres de niños con cáncer, por eso sostenemos que la prestación de la atención médica, era efectiva, pues garantizaba al usuario la consulta, la hospitalización, la cirugía y la totalidad de los medicamentos de manera gratuita, que inclusive contemplaba la subrogación de auxiliares de diagnóstico, a cualquier persona que tuviera una póliza de afiliación al Seguro Popular. Nunca las diferentes ideologías políticas decidieron suspender esta estrategia, por el contrario le permitieron desarrollarse y crecer.
Un día en el año 2018 despertamos y supimos que ya NO existía el Seguro Popular, ni su fideicomiso, nadie pidió cuentas, ni el Senado, ni el Congreso, ni los funcionarios de salud, nadie, nosotros tampoco, sólo se escucharon los reclamos de algunas madres sufriendo la pérdida de sus hijos, para sustituirlo, fue hasta el 2020 que crearon el Instituto de Salud para el Bienestar INSABI, el cual carecía de reglas de operación, de estrategias y ejes que lo sostuvieran.
Posteriormente admitieron el fracaso del INSABI, en el 2022 lo desaparecieron y en la confusión se perdieron otros 1,200 millones de pesos. Mientras tanto, nosotros personal de salud mantuvimos el silencio.
Posteriormente en el 2023 plantearon el IMSS Bienestar, en el cual cada Estado debía entregar a la federación, su presupuesto, recursos humanos y toda su infraestructura, que en Veracruz constaba de 800 centros de salud y 60 hospitales, estas decisiones han llevado al Sector a un retraso de 20 años o más.
La centralización de recursos, como una política de salud pública retrasa la oportunidad en la atención médica, ya que los problemas no se resuelven a distancia, se resuelven donde se originan. Además ocasionó duplicidad de funciones por la creación de una gerencia alterna que lleva años en la curva del aprendizaje, lo que nos llevó a un sistema de salud fallido, donde han desaparecido importantes componentes de las Carteras de Servicios de Especialidad y número de claves de los cuadros básicos de medicamentos. Y nosotros personal de salud continuamos en silencio.
Creímos siempre que todo podría mejorar, pues era notorio que las cosas no estaban bien y en algún momento se aceptaría que el IMSS Bienestar y la centralización, no funcionaron.
Hoy ya no podemos callar, se ha agotado la paciencia y pedimos que se derogue el Convenio de Veracruz con el IMSS Bienestar, que se garantice la prestación de la atención médica a la población abierta de manera gratuita, porque 30 millones de personas en el país han perdido el acceso a los servicios, pedimos que los pacientes no sigan padeciendo gastos de bolsillo que lastiman su economía familiar y hacen de la salud un bien inalcanzable, pedimos que se amplíe la cobertura y pedimos que haya garantías para el retiro de los trabajadores de la salud.
Nuevamente nos damos por presentados ante el Palacio de Gobierno, para ser escuchados, porque gobernar no es descalificar a quienes señalan un problema, gobernar es escuchar, es sensibilidad para entender el dolor y la incertidumbre de la gente y actuar en consecuencia.
La misión de un gobernante es garantizar las condiciones para que su pueblo viva con salud, educación y dignidad y, nosotros esperamos que quienes gobiernan hoy, estén a la altura de estos retos.