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Personas pueden tardar hasta 10 años en buscar ayuda por problemas de salud mental o adicciones

Personas pueden tardar hasta 10 años en buscar ayuda por problemas de salud mental o adicciones

Por Osiris Muñoz

Una persona puede tardar hasta diez años en buscar ayuda para atender un problema de salud mental o una adicción, señaló el especialista en psicología Daniel Castañeda Enríquez.

Durante su participación en el foro “Los retos de la salud mental y su impacto en la prevención de adicciones”, realizado en el marco de la jornada conmemorativa por el 50 aniversario de los Centros de Integración Juvenil (CIJ), destacó la importancia de promover la empatía, reconocer las propias emociones y fortalecer las redes de apoyo para atender estos problemas.

Mencionó que también es importante superar los prejuicios que todavía existen en torno a la atención psicológica.

“Es necesario comprender que pedir ayuda profesional es fundamental para cuidar la salud mental”.
Advirtió que el retraso en la búsqueda de ayuda puede estar relacionado con la negación del problema, el estigma social y la dificultad para reconocer la necesidad de recibir atención profesional.

No obstante señaló que esperar ese tiempo puede generar consecuencias importantes en distintos ámbitos de la vida, como la pérdida de la familia, el empleo y las relaciones personales.

Por ello, subrayó la importancia de fortalecer las acciones de prevención, brindar información y facilitar el acceso oportuno a la atención profesional, a fin de evitar que los problemas se agraven antes de que las personas decidan pedir ayuda.

Por su parte, Claudia Gutiérrez Sida, maestra en Salud Pública por la Universidad Veracruzana (UV), explicó que la salud mental no tiene una definición única y precisa, al igual que ocurre con el concepto de salud en general.

“La salud debe entenderse como un proceso dinámico relacionado con un estado de bienestar, pero también con momentos de malestar. Por ello, no podemos considerarla un estado permanente, ya que las personas no se encuentran siempre en una situación de bienestar ni permanecen constantemente en un estado de malestar”.

Indicó que la salud mental cambia en función de tres dimensiones: la psicológica, la social y la biológica. La interacción entre estos factores permite comprender cómo se manifiesta en cada persona.

En ese sentido, destacó la importancia de analizar cómo se relacionan estas dimensiones para comprender la situación de cada individuo, identificar los factores que influyen en su bienestar y reconocer sus necesidades de atención.

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