Américo y la traición silenciosa
En una conversación reciente entre priistas, volvió a surgir una sospecha que ya rondaba desde hace tiempo: Américo Zúñiga Martínez, lejos de respaldar a su partido, habría operado en silencio en favor de Daniela Griego, hoy alcaldesa electa de Xalapa por Morena.
No se trata únicamente de rumores dispersos, sino de un sentimiento generalizado entre las bases del PRI, que perciben al exalcalde como una figura cada vez más distante del proyecto tricolor.
El hecho de que tanto él como José Francisco «Pepe» Yunes se hayan mantenido al margen del proceso electoral del pasado 1 de junio no pasó desapercibido. Para muchos, su silencio fue una forma de “dejar hacer y dejar pasar”.
Pero lo más grave no sería solo un posible respaldo a una candidata de otro partido, sino la manera en que, de confirmarse, habría abandonado deliberadamente a su propio compañero de filas y supuesto amigo, Silvio Lagos Lagunes.
En aquella reunión, en la que participaron priistas de amplia trayectoria, se mencionó que Américo habría solicitado a Silvio la regiduría segunda, pero ante la negativa, el exalcalde habría reaccionado con enojo y, en represalia, optado por no apoyarlo en la contienda.
Ese mismo capricho, según se comenta también lo llevó a negarle respaldo a su excompañero de fórmula, Román Moreno Hernández, candidato de Movimiento Ciudadano, quien fue su suplente en la campaña federal de 2024 y a quien incluso habría apoyado financieramente durante ese proyecto que terminó con pobres resultados.
En tiempos en los que la lealtad escasea y la congruencia es aún más rara, el silencio de Américo retumba. Si decidió cruzarse de brazos o apoyar al adversario por cálculo personal, lo menos que debería hacer es dar la cara y explicar su postura, porque en política, como en la vida, también existen traiciones que se consuman sin pronunciar una sola palabra.