Capacitación a docentes para mejor atención a estudiantes con TEA, plantea diputada
Xalapa, Ver., a 01 de abril de 2026.- La diputada Ingrid Jeny Calderón Domínguez presentó al Pleno de la LXVII Legislatura un Anteproyecto con Punto de Acuerdo, por el cual propone capacitar a los maestros de preescolar, educación básica y media superior del estado y que estén frente a grupo, con la finalidad que sirvan como apoyo de niñas, niños y adolescentes neurodivergentes.
En el marco del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo (2 de abril), subrayó que lo anterior representaría un acto de justicia elemental para que ninguna niña, niño o adolescentes se quede atrás.
Durante su intervención en la Primera Sesión Ordinaria, del Segundo Periodo, correspondiente al Segundo Año de Labores y acompañada de sus homólogas y homólogos, la legisladora exhortó a las instituciones a que realicen una detección temprana con rostro humano, “que el diagnóstico no sea un laberinto interminable, sino el primer paso hacia una vida plena”.
Asimismo, pidió “Aulas que entiendan la diversidad”, entendiéndose como la necesidad de contar con maestros capacitados y herramientas reales, “no basta con dejar entrar a nuestros niños a la escuela”.
También, “Derribar el muro del estigma”, que la sociedad deje de mirar con juicio y empiece a observar con empatía, toda vez que la neurodiversidad no es una amenaza, sino una forma distinta de ver el mundo.
“Sostener a quienes sostienen”, ya que las familias cuidadoras se están desgastando en silencio y necesitan apoyos emocionales, “cuidar a un hijo con autismo no debería ser una condena a la soledad”, externó la legisladora.
La diputada Calderón Domínguez explicó su postura personal como madre de un niño con autismo y manifestó que, “me enseñó que el amor no necesita palabras perfectas, solo un corazón dispuesto a comprender. Me recuerda que cada mente es única y en cada diferencia hay una forma especial de amar, aprender y brillar”.
Para finalizar, hizo un llamado para hacer de Veracruz un hogar donde la diferencia no sea motivo de miedo, sino de orgullo, y donde todas las personas sean reconocidas, valoradas y, sobre todo, profundamente amadas en su neurodivergencia.